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7 de septiembre de 2012

Entrevista al R.P. José Pablo de Jesús Tamayo Rodríguez, o.c.e


Excelente entrevista de nuestros amigos de Una Voce Cuba




Entrevista a un sacerdote fascinado con la Misa de siempre.
José Pablo de Jesús Tamayo Rodríguez, o.c.e.: Sacerdote católico de la Arquidiócesis de San José de Costa Rica. Ordenado el 24 de Enero de 1979,  desde hace 30 años Superior de Opus Cordis Eucharistici; Asociación Pública de Fieles católicos de derecho diocesano,  en vías a ser Instituto Secular, al presente capellán de Una Voce Costa Rica.
Accede a una entrevista de la Revista Una Voce Informa, con motivo de su estancia en Cuba, entre los fieles de Una Voce.

Buenas, tardes… sea bienvenido…
 -Muy buenas tardes para todos.  Muchas gracias por invitarme por un lado a esta visita a Cuba, así como también a esta entrevista, que concedo con ánimo de servir desde esta Revista que tanto bien puede hacer a nivel de toda la Iglesia.

1.- Padre, Summorum Pontificum…  ¿Un problema o una riqueza?
Evidentemente… una riqueza, lejos está de ser un problema.  Para poder explicar mi respuesta a esta pregunta, ante todo quisiera decir, que desde que me ordené de sacerdote uno de mis mayores intereses e intenciones ha sido celebrar la Liturgia con sumo respecto y cuidado, consciente de que el sacerdote es un ministro de Cristo y  por tanto la celebración eucarística es un acto de Dios. Desde aquel 7 de Julio del 2007, el mismo día que el Papa publicó el Motu Proprio Summorum Pontificum inmediatamente lo obtuve y me adherí por completo a él, con la seguridad que era un tesoro inmenso para toda la Iglesia.  El Santo Padre por medio de Summorum Pontificum ha venido a
facilitarnos un instrumento apto y sumamente válido, para profundizar en la riqueza del Misterio Eucarístico. Dada su importancia litúrgica, doctrinal e incluso pastoral mi aplicación al mismo ha sido progresiva, hasta el punto que en la actualidad –en la libertad que el Papa nos ha regalado a los sacerdote y a petición de los fieles he
decidido desde hace meses celebrar en exclusiva el Santo Sacrificio de la Misa  según la Forma Extraordinaria, respetando la validez de la Forma Ordinaria, celebrada de acuerdo a las rúbricas.  Lejos de ser un problema Summorum Pontificum es un magnifico instrumento, no solo para defender sino también para promover las tres fuentes de la revelación divina: Palabra de Dios, Magisterio de la Iglesia y Tradición Católica.  Esta última nos permite vivir la experiencia del acto de Dios Creador, Salvador y Santificador del ser humano.

2.- ¿Para usted, qué importancia tiene la “reforma de la reforma”?
He pensado mucho en esa expresión, llegando a la conclusión de que S.S. Benedicto XVI, no ha pretendido en ningún momento reformar sino que más bien, siguiendo las mociones del Espíritu Santo, está tratando de renovar  -no innovar- repito: ¡renovar! la liturgia, devolviéndonos la Misa de siempre que nos fue quitada engañándonos con la idea de que estaba prohibida.  Entendamos el verdadero sentido etimológico del verbo renovar: ¡volver a las fuentes!.  Y la fuente primordial de la liturgia católica es Dios mismo como fuente, centro y cumbre de la liturgia y vida de la Iglesia, que se mantiene muy especialmente en la Tradición.

3.- ¿Se considera, usted,  parte de la generación Benedicto?
No, no me considero de la generación Benedicto, ni es su intención que le sigamos a él, sino que con Su Santidad Benedicto XVI, me considero de la única y eterna generación eclesial que tiene su principio, centro y cumbre en Cristo Nuestro Señor, verdadera y perpetuamente presente en la Sagrada Eucaristía, en la cual renueva, no sólo recuerda, su Sacrificio Redentor en la Cruz.

4.- ¿Qué beneficios ha recibido, usted, de parte de la Liturgia Tradicional?
Desearía referirme  a algunos de estos beneficios en cuatro ámbitos:
            -Como sacerdote: He descubierto con mayor profundidad que el sacerdote, tanto en la liturgia como en la vida diaria, ha de ser víctima en Cristo: Víctima Perpetua y perfecta por la Eucaristía.
            -Como Superior de comunidad: Todos los miembros de nuestro Instituto Opus Cordis Eucharistici están experimentando no sólo la presencia real de Cristo en la Eucaristía de una manera más sobre abundantemente, sino también su propia inserción en Cristo y su entrega sacrificial, lo que nos ha traído una vivencia más profunda de
nuestro carisma como Instituto Secular.
            -Como Iglesia: Hemos experimentado que la celebración de la Misa Tridentina le concede a la Iglesia una auténtica renovación de su vitalidad y de su poder en el Espíritu Santo, para renovarse y ser testigo de Cristo en el mundo.
            -Como cristiano: considero que la celebración de la Misa en su Forma Extraordinaria es camino para la solución de toda la problemática que vive la sociedad actual, centrándonos en Cristo Dios y Rey y no en el hombre.

5.- ¿Tiene miedo a la persecución que desata la opción en exclusiva o preferencial a favor de la Misa Tridentina?
Mi respuesta inmediata es: ¡No! Porque gracias al Señor, y exclusivamente por sus méritos esa persecución la he venido viviendo ya desde hace mucho tiempo aun celebrando en el Novus Ordo, por mantenerme fiel a la Doctrina Católica. Más ahora, habiendo experimentado lo precioso, lo fuerte, lo sublime de la Forma Extraordinaria o Tridentina ya he tomado la opción por continuar el resto de mi vida en el “usus antiquior,” tanto para la Celebración Eucarística como para el Oficio Divino. Y también lo haré paulatinamente para el resto de los Sacramentos y estoy seguro que muy
posiblemente la persecución arrecie, pero continúo escondido en el Corazón de Jesús y en el seno de la Santa Madre Iglesia protegido por el Manto maternal de la Santísima Virgen María donde nada me puede dañar. Ellos mismos me ayudarán a conservar, guardar y promover este tesoro que desde hace miles de años Él concedió a su Iglesia.

6.- ¿Cómo lo ven el resto de los sacerdotes del Presbiterio?
En la experiencia que he tenido, considero que los demás sacerdotes del Presbiterio me ve con aprecio, me comprenden y hasta creo que internamente muchos de ellos desearían imitar estas acciones, -adherirse a la Tradición- pero reciben muchas presiones que les obstaculizan el lanzarse a esta experiencia, -repito- sublime. Son muy
pocos los sacerdotes que me adversan.  Además, el daño no me lo hacen a mí, sino a la Iglesia, y esto es lo más lamentable.

7.- ¿Qué experimenta al celebrar el Santo Sacrificio de la Misa según la edición del Misal Romano de 1962?
Debo reconocer el amor infinito de Dios, hacia todos sus sacerdotes, porque aun oficiando en el Novus Ordo, siempre que celebro la Eucaristía he experimentado muchísimos dones del Señor, pero estoy obligado de manera imperiosa a manifestar con gozo que esta experiencia ha aumentado grandemente, desde que comencé a celebrar ya
hace prácticamente 5 meses en la forma Extraordinaria del Rito Romano. Menciono rápidamente algunas de esas experiencias: Reconocimiento de la grandeza de Dios y nuestra nada, que nos lleva a la tan necesaria adoración de Dios Uno y Trino. Fortaleza de Dios que le impulsa a uno a vivir cada día con mayor fidelidad.  Participación viva en el Sacrificio Redentor de Cristo que nos permite imitar en algún grado a la Santísima Virgen María en su papel de corredentora. Mejor servicio de mi parte a la Iglesia y a cada Fiel que participa.

8.- ¿Encuentra un progreso espiritual superior en las almas de los fieles adherentes a la liturgia pre conciliar?
En la experiencia que he tenido con los miembros de nuestra Obra y muy recientemente con los miembros de Una Voce Costa Rica y Una Voce Cuba, puedo afirmar sin temor a equivocarme y muy sinceramente que sí.  He visto en estos fieles un mayor crecimiento espiritual así como un impulso apostólico auténtico en cada uno de ellos.

9.-  ¿Cómo es la acogida por parte de los jóvenes?
Es muy diciente precisamente, que los jóvenes que se acercan a la Liturgia Tradicional poseen una mayor apertura a Cristo y su mensaje. Los jóvenes por la forma que viven hoy día en el mundo, no encuentran ideales nobles que les satisfagan, al tiempo de carecer de verdaderos y reales motivos para hacer de sus vidas una gran empresa, y cuando comienzan a asistir a la Misa Tridentina, he aquí que ocurre el milagro por medio del cual la sobrenaturalidad del acto sagrado les posee y llena de Dios, concediéndoles toda gracia, fuerza y valor, no sólo para ser hombres de bien y orientar sus vidas temporalmente, sino para ser testigos de Cristo.  Ellos tienen sed de cosas sagradas, aun sin poder definirlo, y a Cristo se le encuentra muy fácilmente, con veracidad, en la Misa de siempre. Allí el sacerdote no se contenta con hablarles de Cristo, sino que les introduce por medio del silencio, la contemplación, los signos y gestos y de la vivencia sacrificial, tan expresiva y manifiesta en la Forma Extraordinaria,  en el encuentro vivo con Cristo haciendo que el alma de estos muchachos se abra y responda con generosidad, siendo así mismo la fuente de inagotables, generosas y valientes vocaciones.

10.- ¿Qué consejo daría a los que temen acercarse a la Tradición Católica?
Acudo a la autoridad del Apóstol San Pablo que nos dice en su carta a los Tesalonicenses: “No apaguéis al Espíritu.  No despreciéis las profecías.  Probadlo todo y quedaos con lo bueno.  Absteneos hasta de la apariencia de mal”- (I Tes. 5: 19-22). Amen a Cristo que les espera en el Altar del Sacrificio. También nos dice el Apóstol San Juan: “En el amor no hay temor, pues el amor perfecto desecha el temor; porque
el temor supone castigo, y el que teme no es perfecto en el amor” (I Jn. 4: 18). Claro aun hay mucha ignorancia en este tema.  Es necesario que tanto los Sacerdotes como los Laicos con humildad se formen amplia y profundamente tanto en Historia de la Iglesia, como en Liturgia, Música y Arte Sagrado.

11.-  ¿Es la Misa Tradicional una fuente extraordinaria y perenne de gracias?
Dice Nuestro Señor Jesucristo: “Por  sus frutos los conoceréis”. (Mateo 7: 16 y 20)  No es palabra ni promesa mía, sino de Nuestro Señor Jesucristo.  Y la Santa Misa en las dos formas, pero sobre todo en la Extraordinaria es vivir el Sacrificio Supremo de Nuestro Señor, que es el único aceptado por Dios para la redención y santificación del ser humano. Acérquense, vívanlo y vean. Quienes lean esta entrevista podrán sacar sus propias conclusiones.

12.-  ¿De dónde brota entonces un odio tan visceral a la Misa Tridentina?
Este odio a la Misa Tridentina brota directamente del seno del infierno. Quien se opone a la Misa de siempre, ¿será católico sincero?..., y lejos está del amor de Jesucristo Sacramentado, Dios y Rey del Universo.

13.-  ¿Por qué un Novus Ordo? ¿Había necesidad de él? ¿Cuál fue la real intención de los Padres Conciliares?
En este tema hay mucha confusión y más que todo desinformación… claro, todo muy convenientemente instrumentalizado. Me explico: Habiendo leído los documentos Conciliares, especialmente Sacrosanctum Concilium y otros post conciliares, especialmente del Sumo Pontífice actual, no es difícil llegar al convencimiento de que la
intención y el deseo de la inmensa mayoría de los Padres Conciliares, nunca fue de una reforma o de innovaciones  en la liturgia, sino fue un deseo profundo de una auténtica renovación en continuidad con lo que ya habían implementado muchos Pontífices como San Pío V, San Pío X y Pío XII, en la línea de la Tradición Milenaria de la Iglesia, que es lo que Benedicto XVI ha denominado la hermenéutica de la continuidad.  Por ello, concluyo que la implementación de un Novus Ordo, no era ni necesaria, ni conveniente y nada más alejado de la voluntad de los Padres Conciliares, contrario a lo que se nos ha hecho creer precisamente por “los reformadores”, quienes lo único que hicieron fue seguir sus propios deseos, en abierta ruptura con la Tradición y el verdadero
espíritu del Concilio Vaticano II, que se encuentra en el mismo y no necesariamente en la actividad seudo-eclesial que podemos calificar de postconciliar.

14.-  ¿Responde la Misa moderna a un intento de protestantización del Catolicismo?
No lo diría yo, sino que se nos han adelantado los Eminentísimos Srs. Cardenales Bacchi y Otavianni.  La influencia del protestantismo, está en la raíz de las innovaciones, teniendo como principal causa un ecumenismo mal entendido.  Pienso que el protestantismo más bien ha sido, al igual que muchos sectores católicos, víctima de la masonería, y así no es el principal causante de lo anterior. El rompimiento de la
hermenéutica de la continuidad considero que debemos encontrarlo en la infiltración masónica en los diferentes niveles de la Iglesia y la aplicación del ideario resultante de la revolución francesa, que se han personalizado tanto en el comunismo como en la mal llamada teología de la liberación, que la identifico más como “sociología de la liberación”, y que han ocasionado en todo el mundo la corriente de materialismo y de relativismo, fuerte y claramente denunciados por S.S. Benedicto XVI.

15.- ¿Es difícil comprender cómo  una inmensa mayoría de los santos de la Iglesia Católica se santifican con esta Misa Tridentina?
No creo que sea difícil comprobar que ha sido la Misa Tridentina fuente de santificación para millones de almas a través de los siglos. Me remito a la afirmación de Nuestro Señor Jesucristo que ya he citado anteriormente en el Evangelio: “Por sus frutos los conoceréis.” (Mt. 7: 16 y 20).  Como fruto de la Misa, los santos amaron a Dios y al
prójimo, lo que les capacitó a realizar monumentales obras de espiritualidad, de apostolado, de impulso para la fe católica… Hoy en día, la crisis de fe, de vocaciones sacerdotales, la falta de moral privada y pública, de respeto a la misma dignidad del ser humano redimido en Cristo, la falta del sentido trascendente de la vida en muchas personas, la corrupción de gobernantes que son pero no viven como católicos… tiene su origen en la ausencia de la piedad y sacralidad que en grado superlativo posee el rito romano en su Forma Extraordinaria.

16.-  ¿Dejaría usted de decir la Misa de siempre?
No, y mil veces no, no existe poder humano que me obligaría a ello, sólo Su Santidad el Papa me persuadiría de ello y estoy convencido que eso no lo haría nunca el Papa, por el contrario allí está Summorum Pontificum.  En mi vivencia personal, mi actitud la refiero y me remito al Evangelio del tesoro escondido en el Campo (Cf. Mateo 13:44). Yo lo he vendido todo para comprarle.

17.-  ¿Qué consejos ofrecería usted a los fieles y sacerdotes que aún desconocen el Rito Romano en su Forma Extraordinaria?
A todos nuestros hermanos en la fe, tanto consagrados como laicos, les invito de todo corazón a poner en práctica aquel consejo de Nuestro Señor Jesucristo: “Rema mar adentro y echad vuestras redes para pescar” (Lucas 5: 4)  Estúdienlo, analícenlo, conózcanlo, vívanlo en profundidad y no por las apariencias. Este es el fruto de lo que les transmito en estas líneas como mi experiencia personal. Vale la pena, porque es Dios que nos envuelve y sumerge en su misterio de salvación y de plenitud.  ¡No tengan miedo!   Dios no hace mal a nadie, es imposible que la Misa pueda traer consigo algún mal, porque aquí hablamos de la Santa Misa, acto salvífico y santificante de Dios y no de actos humanos, sociales, ni de otra cosa.

18.-  ¿Qué opinión merecen para usted  las relaciones entre la Santa Sede y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X?
Teniendo en cuenta una opinión expresada tanto por el Beato Juan Pablo II, como por el entonces Eminentísimo Cardenal Ratzinger en el sentido de que debía respetarse el deseo de muchos católicos de mantenerse fieles a la Tradición Litúrgica de la Iglesia, así como la opinión más reciente de Mons. Nicola Bux, en el sentido de que la plena comunión de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X con Roma sería una gran
colaboración en el proceso de una autentica renovación doctrinal y litúrgica para toda la Iglesia, mi opinión personal fundamentada también en el análisis personal de todo lo que ha sucedido en estos campos de doctrina y liturgia, especialmente en los últimos 30 años, es que ciertamente el acercamiento y la muy posible y deseada firma de un acuerdo canónico, será de una gran bendición para toda la Iglesia.

19.-  ¿Qué agradecería usted, en particular, al Santo Padre Benedicto XVI?
El Papa está conduciendo a la Iglesia con la pedagogía del Espíritu por aguas más tranquilas y seguras: esto lo traduzco en que estamos viviendo una auténtica renovación litúrgica, espiritual, doctrinal, moral de la Iglesia Católica.  Tuve la oportunidad de conocer personalmente al Cardenal Ratzinger cuando era Presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y a partir de entonces le he seguido continuamente, más ahora como Sumo Pontífice, lo que me ha beneficiado profundamente, contagiándome de su amor y centralidad en Cristo, su amor profundo a la Iglesia, y su entrañable y admirable fidelidad a la doctrina católica. Y por supuesto, el que nos haya dado el Motuo Proprio Summorum Pontificum como fruto de todo lo que acabo de mencionar.

20.- ¿Cuál es su compromiso con las almas y la Iglesia? ¿Qué ha significado para usted el trato con el Movimiento Una Voce?
Sintetizo mi compromiso sacerdotal diciendo que en fidelidad a la Iglesia mi vida entera es para realizar la Gloria de Dios Uno y Trino sirviendo al mismo tiempo a la santificación de las almas, y ello desde lo que en nuestro Instituto llamamos el “Kérygma Litúrgico – Eucarístico”.  Ello me ha permitido descubrir una gran coincidencia entre Una Voce y Opus Cordis Eucharistici. Desde el inicio de mi relación con Una Voce he descubierto la capacidad de amor de Dios que tienen sus Miembros. Son católicos –gracias al Señor- que con sinceridad buscan y tratan de ser fieles al Depósito de la Fe, que Dios le ha encomendado a la Santa Madre Iglesia, quienes desean ardientemente vivir la liturgia de la mejor forma que Dios le ha revelado. Además debo agradecer a Una Voce en lo personal el que haya sido el instrumento de Dios para terminar de impulsarme a vivir el gran tesoro que es la Liturgia de siempre, y en lo institucional que nos ha permitido confirmar y fortalecer la validez y la necesidad de cumplir los objetivos que desde hace años tiene nuestro Instituto.  Y me permito invitar a que muchas almas se vinculen a estas dos Obras de Iglesia, puesto que allí pueden encontrar un espacio adecuado donde alcanzar su santificación personal así como su inserción en un campo de apostolado tan importante y vital como es la Sagrada Liturgia. El Señor les bendiga a todos, permitiéndoles vivir frecuentemente su Sacrificio Eucarístico, transformándoles en “Hostias vivas, santas y gratas a Dios”, en compañía y a imitación de María Santísima, de San José, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos y Santas, en el cumplimiento de la Santísima “Voluntad de Dios, buena, grata y perfecta”  (cf. Romanos 12: 1 y 2).

Entrevistadores: Daniel Arturo Varga de La Mata y Javier Luis Candelario Diéguez Revista Una Voce Informa. Revista Mes de septiembre/2012.

16 de noviembre de 2011

Homilia del Cardenal Castrillón Hoyos en Asamblea de la FIUV

Tomado de Una Voce Roma Eterna

Homilía del Cardenal Castrillón Hoyos en la Solemne Misa oficiada en la Basílica Vaticana

¡Sea alabado Jesucristo!
Saludo al Dr. Leo Darroch, presidente de la Federación Internacional “Una Voce”, y a los señores delegados de la XX Asamblea General, así como a todos los fieles presentes.
Agradezco especialmente al presidente Darroch por su gentil invitación a oficiar este solemne acto litúrgico, el cual tiene lugar cuatro años después de promulgado el motu Proprio Summorum Pontificum de Su Santidad Benedicto XVI.
Bienamados hermanos y hermanas:
Me siento en verdad gozoso de estar aquí entre vosotros para expresar un sentido agradecimiento a la Divina Providencia, que nunca deja de socorrer a sus hijos que la invocan con confianza. Al mismo tiempo manifestamos nuestro sincero reconocimiento a nuestro amado Santo Padre Benedicto XVI, que con su clarividente solicitud pastoral ha devuelto a la Iglesia universal el sagrado rito gregoriano, dándole un nuevo impulso después de tantos lustros de olvido.
“Consta efectivamente que la liturgia latina de la Iglesia en sus varias formas, en todos los siglos de la era cristiana, ha impulsado en la vida espiritual a numerosos santos y ha reforzado a tantos pueblos en la virtud de la religión y ha fecundado su piedad” declara Benedicto XVI en el motu proprio Summorum Pontificum.
Es en la obediencia, obsequio y respeto para con el Magisterio de la Iglesia (máxime en relación con el supremo Magisterio de Pedro) como se actualiza en la vida de todo creyente el propósito fundamental de la sequela Christi (el seguimiento de Cristo).
En tal óptica se inserta la recta comprensión de los deberes y de los derechos de los fieles, que en la sagrada liturgia encuentran su forma de expresión más eminente, explicitando en la fuerza santificante de la acción sacramental el verdadero culto al Dios Altísimo, Creador y Señor del universo.
El Santo Padre Benedicto XVI, cuya profunda sensibilidad litúrgica es bien conocida, ha reiterado frecuentemente con su alto magisterio la importancia de la liturgia y de su recto uso, a fin de que en la diversidad de las formas cultuales pueda resplandecer la riqueza de los tesoros de fe y espiritualidad de la Esposa de Cristo, ya que la “relación entre el misterio creído y celebrado se manifiesta de modo peculiar en el valor teológico y litúrgico de la belleza. En efecto, la liturgia, como también la Revelación cristiana, está vinculada intrínsecamente con la belleza: es veritatis splendor” (Benedetto XVI, Es. Ap. Sacramentum Caritatis, n.35).
El rito gregoriano con su solemnidad y sublimidad de contenidos constituye indudablemente una forma excelente de elevar a Dios la alabanza que le es debida, ofreciendo, al mismo tiempo, a los fieles una más profunda percepción del Misterio que celebra.
Semejante magnificencia no es debida simplemente a una suma de elementos exteriores y de índole puramente estética, sino que éstos más bien brotan y se nutren de una profunda interioridad.
Podemos afirmar que se complementa así el deber de ofrecer a Dios con la mayor dignidad el tributo de adoración y de alabanza propio de su Majestad con el derecho que tienen los fieles de poder expresar de la mejor manera posible su aspiración de poner en acto adecuadamente dicho deber.
Al escuchar la perícopa evangélica de San Lucas que trae la misa de hoy no debe sorprendernos que a las palabras de encomio que la mujer del pueblo pronuncia refiriéndose a la Madre del Salvador –“Bienaventurado el seno que te llevó… etc.” (Luc. XI, 27) – responda Éste recordando la bienaventuranza de la obediencia a la Palabra de Dios.
Argumentando de esa manera, Nuestro Señor Jesucristo, en efecto, no toma en absoluto sus distancias de la afirmación de elogio dirigida a la Santísima Virgen; más bien la refuerza, subrayando la preclara virtud de la total oblación que en Ella refulge más que en ninguna otra criatura, a tal punto que con la misma se marca indeleblemente el exordio de la redención de la Humanidad.
Al mismo tiempo nos recuerda cómo la Virgen fue elegida por la Santísima Trinidad como modelo y guía de aquellos que nada anteponen a la salvación eterna: es justamente imitando la obediencia fiel de la Madre del Amor Hermoso como nuestra propia obediencia de caminantes en busca de Dios logra encontrar un sendero seguro que nos conduzca al Sumo Bien.
Estamos seguros de poder decir que la obediencia a Dios pasa por la obediencia a María, hasta tal punto que en la sincera devoción a tan excelsa Reina se manifiesta elocuentemente la divina predilección hacia las criaturas que han comprendido este admirable secreto del espíritu.
A tal propósito escribe San Luis María Grignion de Montfort en su Tratado de la Verdadera Devoción a María, refiriéndose al libro de los Proverbios (VIII, 32):
«…finalmente, los predestinados siguen el ejemplo de la Santísima Virgen, su tierna Madre. Es decir, la imitan y, por esto, son verdaderamente dichosos y devotos y llevan la señal infalible de su predestinación, como se lo anuncia su cariñosa Madre: “Dichosos los que siguen mis caminos”, es decir, quienes con el auxilio de la gracia divina practican mis virtudes y caminan sobre las huellas de mi vida » (n. 200).
El singular compendio de todas las virtudes con el cual ha adornado la Divina Sabiduría a la Santísima Virgen es como el reflejo de aquella humildad inigualable que ha hecho de Ella Soberana de gracia y Madre de misericordia ante el Corazón Divino.
La obediencia de Santa María Virgen es la perfumada flor germinada en el surco de esta su insondable humilitas, que embriaga suavemente a toda alma deseosa de rendirle homenaje y de pedirle ayuda y protección.
El Santo Doctor de la Iglesia Alfonso María de Ligorio delinea algunos importantes principios teológicos sobre el papel de María Santísima a favor del pueblo cristiano:

«al llamar a María “Mediadora”, mi intención ha sido llamarla tan sólo Mediadora de gracia, a diferencia de Jesucristo, que es el primero y único mediador de justicia. Llamando a María “Omnipotente”… he pretendido llamarla así en cuanto que ella, como Madre de Dios, obtiene de Él cuanto le pide en beneficio de sus devotos… Llamando, en fin, a María nuestra “Esperanza”, entiendo llamarla tal porque todas las gracias (como entiende san Bernardo) pasan por sus manos» (cfr. op. cit., Parte I, Sobre la Salve Regina, Protestación del Autor).

El alma obediente a Dios –bajo el ejemplo de María Santísima– se halla toda ella invadida por el deseo de cumplir su voluntad a cualquier precio. No en otra cosa consiste el amor de las creaturas, como recuerda el mismo Salvador:

“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama” (Ioann. XIV, 21).
Santo Tomás de Aquino, refiriéndose a esta afirmación del Señor, escribe:
“…hay quien tiene los mandamientos de Dios en el corazón mediante el recuerdo y la asidua meditación… Pero esto no basta si luego no los observa en el obrar… Otros tienen los mandamientos en la boca para recitarlos y para exhortar… También éstos, sin embargo, deben observarlos en sus obras… Otros, en fin, tienen los mandamientos en las orejas y los escuchan de buena gana y con diligencia… Mas esto tampoco basta si no los guardan”(Comentario al Evangelio según san Juan, XIV, § 1933).
Si es cierto que el culto más agradable a Dios es aquel de hacer su voluntad, al mismo tiempo no se puede no tener en cuenta la extraordinaria importancia del culto externo, del cual la Sagrada Liturgia constituye el medio privilegiado por el cual se actualiza.
La difundida práctica de los abusos en campo litúrgico durante los años del posconcilio ha producido profundas heridas en la Iglesia, desautorizando la preeminencia de aquel espíritu de obediencia al Magisterio de la Iglesia que debería caracterizar infaltablemente la expresión de la fe.
“El ars celebrandi proviene de la obediencia fiel a las normas litúrgicas en su plenitud, pues es precisamente este modo de celebrar lo que asegura desde hace dos mil años la vida de fe de todos los creyentes” (Benedicto XVI: Exhortación apostólica postsinodal Sacramentum Caritatis, n. 38).
Sabemos cómo el pretendido “espíritu del Concilio” constituye para algunos un instrumento para propugnar reivindicaciones oportunistas dirigidas a imponer inquietantes modos de pensar y de obrar. Son ellos responsables de peligrosas desviaciones teológico-pastorales que perjudican concretamente la vida de fe del pueblo de Dios.
La Sagrada Liturgia, en especial, es a menudo objeto de arbitrarias interpretaciones que trastornan su naturaleza y sus fines, causando sufrimiento y desorientación en los christifideles (fieles), convertidos en espectadores atónitos de prácticas marcadas por formas insólitas de creatividad exasperada.
Queridos fieles:
En este día significativo para vuestra piadosa organización, surgida del amor a Jesús y a su Iglesia, ofrezcamos nuestras plegarias para que la voz del Vicario de Cristo sea escuchada y amada por todos.
Imploremos a la Santa Madre de Dios, la más humilde y exaltada de todas las criaturas, aquellos sentimientos de humildad y de obediencia que Dios requiere de las almas devotas, a fin de que toda nuestra vida sea una liturgia de alabanza en el cumplimiento gozoso de la voluntad divina.
¡Sea alabado Jesucristo!

12 de noviembre de 2011

Asamblea de la FIUV en Roma


Tomado del Blog de UNA VOCE SAVILLA


El pasado fin de semana (5 y 6 de noviembre de 2011) tuvo lugar en Roma la vigésima Asamblea General de la Federación Internacional Una Voce (FIUV), unas jornadas a las que Una Voce Sevilla envió una representación. La XX asamblea resultó muy fructífera. A destacar la reelección como presidente de Leo Darroch, que con acierto ha estado dirigiendo la Federación y bajo cuyo mandato se ha incrementado el número de asociaciones miembros de esta institución.


La asamblea dio comienzo el sábado 5 de noviembre, con una misa en la que Su Eminencia Reverendísima el Sr. Cardenal Darío Castrillón Hoyos, presidente emérito de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei celebró una misa prelaticia en la Capilla del Santísimo Sacramento de la Basílica de San Pedro del Vaticano. El Santo Sacrificio fue oficiado en el rito romano tradicional para los delegados de las distintas asociaciones, llegados de los cinco continentes.

Después de esta misa de apertura, los delegados de las distintas asociaciones Una Voce compartieron mesa durante el almuerzo con S.E.R. el Cardenal Raymond Burke, prefecto de la Signatura Apostólica, para seguidamente dar lugar a la celebración de la asamblea, en la que se tomaron importantes acuerdos de los que se dará cumplida noticia en la página de la Federación Internacional.

La jornada del domingo comenzó con la asistencia de los delegados de Una Voce a la Misa Solemne en la iglesia de la Trinidad de los Peregrinos, parroquia personal para la Forma Extraordinaria que el Santo Padre encomendó a la Hermandad Sacerdotal de San Pedro (FSSP) en la diócesis de Roma. El P. Joseph Kramer, quién ofició la Misa, saludó al inicio del sermón a los delegados de Una Voce y elogió el trabajo de la Federación durante más de cuarenta años en favor de la conservación y difusión de la liturgia gregoriana.

Posteriormente, y tras un almuerzo de hermandad, tuvo lugar el “Foro Abierto”, en el que se pronunciaron distintas conferencias sobre la Misa Tradicional, el apostolado de las distintas instituciones sacerdotales vinculadas a la Forma Extraordinaria, y también sobre la ya veterana historia de la Federación Una Voce, a cargo del Doctor Helmut Ruckriegel, uno de sus primeros miembros, para ilustrar a las asociaciones más jóvenes y recién incorporadas.

La asamblea se clausuró con el canto del Credo por parte de los asistentes.

En resumen, unas jornadas que seguro que darán excelentes frutos en el futuro.

20 de febrero de 2011

Entrevista a Don Leo Darroch (Presidente de la Federación Internacional Una Voce).




Tomado del blog de Una Voce Casablanca.


Fotografía: Leo Darroch entrega uno de los informes sobre Summorum Pontificum a Su Santidad. Tomada del blog: Forest Murmurs.


Don Leo Darroch, Presidente de la Federación Internacional Una Voce, ha concedido una entrevista a Paix Liturgique con respecto a la presentación en Roma del tercer informe elaborado por la organización que él preside al respecto de la aplicación del Motu Proprio Summorum Pontificum.


Usted es el presidente de la más antigua organización creada para apoyar la Misa tradicional en latín. ¿Podría darnos una breve introducción a lo que es Una Voce y a su trabajo?


Hacia el final del Concilio Vaticano II, se dio en el laicado una creciente preocupación por la continuidad de la herencia litúrgica de la Iglesia. Como resultado, a fines de 1964 y a principios de 1965, se formaron una cantidad de asociaciones nacionales. A principios de 1965 se reunieron en Roma los delegados de seis asociaciones europeas, y la Federación Internacional Una Voce fue formalmente erigida el 8 de enero de 1967, cuando los delegados de 20 asociaciones aprobaron los estatutos y eligieron el primer consejo.


La Federación es un movimiento de laicos, y sus metas principales consisten en asegurar que el Missale Romanum del Papa Juan XXIII (la edición de 1962) se mantenga en la Iglesia como una de las formas de la celebración litúrgica, y en salvaguardar y promover el uso del latín, del canto gregoriano y de la polifonía sacra. Representa a asociaciones de más de 30 países. Desde la promulgación del motu proprio Summorum Pontificum en julio del 2007 se han recibido, en mayor número, distintos pedidos de información y asistencia de lugares tan alejados como Panamá y Japón. Cada dos años se convoca en Roma una asamblea general, y se realizan las elecciones para el consejo y la presidencia. La Federación no es una organización dirigida por un comité central. Cada asociación nacional es un cuerpo autónomo al que se anima a hacer todo lo posible para alcanzar los objetivos de la Federación a nivel local. No obstante esto, los que lideran la Federación están mejor posicionados para representar las preocupaciones comunes de los católicos tradicionales del mundo entero, a un nivel más alto de gobierno de la Iglesia.


La Federación es reconocida por la Santa Sede, sus puntos de vista son recibidos con cortesía y respeto por las Congregaciones romanas correspondientes, y sus representantes son recibidos en ellas de la misma manera. Con los años, ha hecho exitosas intervenciones en Roma en numerosas ocasiones, para salvaguardar la Misa tradicional y la práctica litúrgica antigua.


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¿Cuál es su valoración acerca de la implementación del Motu proprio Summorum Pontificum desde el 2007? En los comentarios de apertura al tercer informe anual de la Federación, usted remarcó la clara oposición de una gran parte del episcopado en todo el mundo. ¿Podría agregar algo al respecto?


El Motu proprio fue recibido con gran gozo por los miembros de la Federación, y nuestro trabajo ha crecido notablemente desde entonces. Muchos obispos han respondido obedientemente al motu proprio, y esto ha resultado en grades beneficios para el clero y los laicos en sus diócesis, donde hay parroquias que se vieron rejuvenecidas, especialmente en los Estados Unidos. Sin embargo, es también verdad que un gran número de obispos no ha respondido al pedido del Papa Benedicto de “abrir generosamente los corazones y dar lugar a todo lo que la fe misma permite”. La tercera parte de nuestro informe provee detalles de asociaciones miembros en lugares donde los obispos han ignorado o han rechazado los pedidos legítimos, incluso cuando algunos sacerdotes habían dicho que les gustaría celebrar el usus antiquior con sus fieles.


Aunque el Santo Padre, el legislador supremo, ha dado permiso directamente a los sacerdotes, es un hecho que muchos obispos parecen incapaces de aceptar que Summorum Pontificum es una Carta Apostólica – un decreto papal – y no un indulto (como Ecclesia Dei adflicta, de 1988) según el cual se requiere su permiso; así están rehusando aceptar la voluntad expresa de la más alta autoridad.


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Algunas personas continúan pensando que la Misa tradicional en latín está reservada a un grupo de europeos anticuados y de clase alta. ¿Es ésa su experiencia? En el motu proprio, el Papa declara su esperanza de que la reintroducción del Misal del Beato Juan XXIII alcance no sólo a los “tradicionalistas” sino a todos los católicos. ¿Diría usted que esa meta se ha logrado?


Este argumento es propuesto o por aquellos que ignoran el trabajo de la Federación, o por aquellos que desean desacreditar nuestro movimiento. Aunque el movimiento se inició en la década del ’60 y principalmente fue motivado por un grupo de europeos cultos, esto se debió a que ellos estaban mejor posicionados, en ese momento, para lanzar tal movimiento. Desde entonces, la Federación se ha expandido a cada esquina del mundo, y la mayoría de los nuevos grupos se forma cubriendo todo el espectro social; entre sus líderes hay tanto hombres como mujeres.


La descripción “tradicionalista” se usa a menudo para indicar a alguien que ha experimentado la Forma antigua antes de que la nueva Misa fuera introducida en 1970, pero el Santo Padre está absolutamente en lo correcto al afirmar que los jóvenes han “encontrado el Misterio de la Santísima Eucaristía” y se han visto atraídos por él. Sin excepción, los nuevos grupos que se forman son organizados y dirigidos por jóvenes en sus veinte o treinta años. Por ejemplo, actualmente estoy trabajando con pedidos de Indonesia, Kenya, Panamá y Japón. Todos estos grupos son dirigidos por jóvenes de menos de 35 años. Es bastante claro que el Santo Padre, con su preocupación pastoral por toda la Iglesia, está más a tono con los deseos de los fieles y los sacerdotes que muchos obispos que parecen no tener conocimiento o interés más allá de las fronteras de su propia diócesis. A medida que más y más personas descubren el usus antiquior, hay más pedidos de consejo y guía por parte de laicos para formar grupos de Una Voce.


Pero no son sólo laicos los entusiasmados con el resurgimiento de la Liturgia tradicional; también hay clérigos y religiosos. El número de sociedades sacerdotales y órdenes religiosas (tanto masculinas como femeninas) que usan el Misal tradicional está creciendo año a año. Y son predominantemente jóvenes. En nuestro website damos una lista, quizá incompleta: www.fiuv.org.


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Un año después de la reorganización de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei (PCED), un movimiento largamente esperado por los fieles, ¿podemos decir que algo cambió en Roma? ¿Cree que es la institución apropiada para asegurar la aplicación justa y generosa del motu proprio?


No diría que la PCED fue reorganizada hace un año, sino que ha comenzado el proceso de su reorganización, lo que no es lo mismo. Aún se está desarrollando. Creo que para todos es claro que la PCED es ahora mucho más fuerte que lo que ha sido desde sus inicios, y esto es algo bueno. Recientemente aumentó mucho el área de su trabajo, por lo que probablemente haya un incremento apropiado en el número de los que allí trabajan, para tratar con la expansión de la tarea. Según mis observaciones, los signos son alentadores. Monseñor Pozzo es un excelente Secretario y administrador. Como nunca antes, todos los sacerdotes que han sido nombrados para trabajar en la Comisión celebran la Misa tradicional diariamente y tienen afinidad con los laicos que, como los miembros de la Federación Una Voce, desea dar culto al Dios Omnipotente según los libros que estaba en vigor en 1962.


No creo estar en el lugar de comentar acerca de si la PCED es o no la institución apropiada. Esta Comisión fue erigida por el Papa Juan Pablo II, y ahora ha sido ubicada en la Congregación para la Doctrina de la Fe por el Papa Benedicto XVI. El motu proprio no trata sólo sobre Liturgia, sino sobre los obispos, el clero, el laicado: ¿Qué Congregación o institución sería realmente apropiada?


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Usted estuvo en Roma a mediados de noviembre para presentar su informe a distintos prelados curiales. Sabemos que el reporte del 2009 fue muy apreciado por los documentos y fotografías que contenía acerca de las sesiones de práctica para los sacerdotes. ¿Podría decirnos cómo ha sido recibido este tercer informe?


Durante los seis días que estuve en Roma con Jason King, el vice-presidente, y con Rodolfo Vargas Rubio, el secretario, hemos tenido reuniones en las Congregaciones para el Culto Divino, para el Clero, para los Obispos, para la Educación Católica, en la Signatura Apostólica, en la Secretaría de Estado, y dos reuniones en la PCED. También tuvimos la fortuna de recibir invitaciones del Cardenal Burke a una recepción en el Colegio Norteamericano inmediatamente después del Consistorio del 20 de noviembre; y a la tarde siguiente nos reunimos con él en su oficina en el Palazzo della Cancelleria. Presentamos copias de nuestro informe en todos los dicasterios, y fueron bien recibidas. Aunque el informe está pensado en primer lugar para el Santo Padre y la PCED, también contiene información que es pertinente a todos los dicasterios. No es la práctica de la Federación el revelar las conversaciones privadas tenidas en Roma, pero la respuesta a nuestro informe fue de buena acogida.